El Altar de Muertos

Arturo Ezquerro

Esta año el colegio decidió adoptar la tradición típica Mexicana de elaborar un altar de día de Muertos en una manera individual. Esto quiere decir que nos concedió la libertad a cada grupo (o en parejas para los grupos pequeños) de desarrollar nuestra propia propuesta de altar. Esto con el afán de acercar la tradición a los alumnos y así que lo vivan más cercano y no tan pasivamente como cuando recibían el producto final del arduo trabajo de la comunidad de padres. En otras palabras, queremos ofrecerles una experiencia más tangible y profunda de lo que significa esta tradición.

Naturalmente, para mi esto levanto muchas preguntas debido a mi falta de comunión con esta tradición. Mayormente por mi ignorancia pero también por mis prejuicios cosmológicos en torno a esta festividad. Por lo tanto, quiero compartirles la forma en la que me encuentro hoy frente a esta tradición y por lo tanto la energía que va a permear mi proyecto con mi grupo de alumnos, o sea: sus hijos.

SINCRETISMO
Los rituales, simbolismos y elementos que se ocupan en el típico altar de

muertos son evidencia clara de un sincretismo religioso que sucedió en el proceso de evangelización de las culturas autóctonas mesoamericanas durante la colonización. Donde se incluyen las imágenes de santos canonizados sobre los peldaños de una escalinata que representa los nueve niveles que recorre el “espíritu inmortal” ó “teyolía” en su trayecto hacia el “Mictlan” donde los recibía el “Mictlantecuhtli, “Señor del Mictlan”, dios de la muerte,]… [ En ese momento, el corazón espiritual se extinguía totalmente, transformándose en energía de muerte y, como una sombra, pasaba a ocupar su sitio en el Mictlan, convertido en sustentador de Mictlantecuhtli.”1

Por lo tanto esto me invita a investigar un poco más sobre las dos cosmologías que se están sincretizando en esta tradición. Les comparto un artículo que encontré muy útil para ayudarme a visualizar un poco mejor la cosmología de los nahuas y mayas en torno a la muerte. Me estoy basando en una sola referencia y por lo tanto no considero mi investigación ni remotamente profunda como para generar una opinión profunda. Sin embargo es suficiente para fundamentar un criterio inicial.

De aquí destaco que para ellos la vida terrenal es más importante que la vida después de muerte y que por lo tanto era tradicional ofrecer un día para que los muertos pudieran volver para disfrutar de las esencias de la vida. Por lo cual se les ofrece esencias de comida y aromas como inciensos y flores. Por otra parte destaca que en los entierros, en especial de los individuos más importantes, se acondicionaba especialmente el lecho de sepultura con los objetos cotidianos que ocupaba el individuo en su vida. Esto para ayudarlos a superar el largo trayecto, de cuatro años, hacia el Mictlan, durante el cual afrontarían grandes desafíos. En mi

superficial investigación de la internet no encontré ninguna justificación en cuanto a la fecha seleccionada para celebrar esta tradición entre el 29 de octubre al 2 de noviembre.

Buscando fundamentos esenciales sobre los objetos y simbolismos seleccionadas para montar un altar de muertos me encontré con la realidad de que esta completamente abierto a la interpretación de cada grupo, pueblo, localidad y etnia. Se mantienen consistentemente algunos elementos como la comida, el incienso, las veladoras, el cempasúchil y la memoria de los difuntos. Pero fuera de eso, hay múltiples interpretaciones en cuanto a los símbolos.

Por otra parte encontré algunos fundamentos que sostienen la tradición de la festividad de “Todos los santos” en la cosmología cristiana. Resulta ser a su vez un sincretismo de antiguas tradiciones “paganas” que fueron amalgamadas con la religión católica durante la unificación del imperio Romano durante los siglos VIII y IX de nuestra era. Entre estas propuestas de sincretismo religioso, la tradición Celta surge como una influencia importante en el festival de “Todos los Santos” en particular con respecto a la selección de la fecha. El periodo de lunación entre el equinoccio de verano y el solsticio de invierno resultaba como un posible marcador importante para la cosmología Druida. Un hito que marcaba la transición de la tierra del periodo “luminoso” al periodo “oscuro”2. Esto resulta ser normalmente entre el mes de octubre y noviembre, donde la última cosecha marcaba la entrada a la época oscura del año. Para ellos este momento marca el comienzo del nuevo año. Esta festividad celta muy importante lleva el nombre de Samhain. Aquí les comparto otro artículo interesante sobre los orígenes de esta festividad. Nuevamente, no considero mi investigación adecuadamente rigurosa como para establecer una opinión firme, pero si lo suficiente para formar un criterio.

En este momento importante se identifica el encuentran frente a frente el final de un ciclo con el comienzo de otro. El final de la etapa de luz con el comienzo de la etapa de oscuridad. Aquí entonces se abría un portal entre los dos mundos: el de la vida terrenal y el de la muerte. Era apropiado entonces permitir el acceso de los que ya habían cruzado este último umbral y acogerlos con los frutos de la vida terrenal. Era costumbre ofrecer comida y facilitar el acceso a estos “espíritus” dejando ventanas y puertas abiertas. Esto fue dando paso al “All Hallows Eve” actualmente conocido como Halloween.

EL UMBRAL
Para mi este festival toma un rol importante en mi encuentro de identidad

individual y mi identidad cultural como mexicano. ¿Qué me hace ser “mexicano”? ¿Cómo participo en mis tradiciones culturales si no forman parte de mi cosmología? ¿Cuán “mexicana” es la identidad de este festival? Todas preguntas que no tienen una respuesta correcta sino diversas opiniones. Con la información y estas preguntas me llevó un largo rato de contemplación, diálogo y dormitación poder llegar a una conclusión que pueda permitirme presentar esta tradición con algún tipo de convicción frente a mi grupo de alumnos.

Mi altar será un símbolo del fenómeno que surge en el umbral de la intersección de dos mundos. El encuentro entre el escepticismo idealista y el dogmatismo trascendental; entre la expansión disipadora de la luz y la contracción incandescente de la materia; entre la herencia y el devenir; entre la vida y la muerte. Un recordatorio de que aprendemos mucho más cuando enfocamos nuestra conciencia en percibir las energías que están suscitando los fenómenos que observan nuestros sentidos y simultáneamente deleitarnos en las cualidades sensoriales que nos ofrece este fenómeno.

NUESTRO ALTAR
Para mi grupo lo presentaré como una tradición que surge del encuentro de

dos mundos: la cultura prehispánica con la cultura europea. El sincretismo de la creencia en el arduo camino a Mictlan y equipar a los seres para este viaje con la ideología de acoger a los difuntos que regresan a disfrutar de los frutos de la abundancia terrenal. Esto en el momento en el que la tierra esta cruzando el umbral hacia el duro invierno donde sólo la radiante luz del sol nos recuerda que podremos volver a gozar de la abundancia de la tierra cuando el calor haga explotar al verano de nuevo. Nuestros ancestros nos recuerdan que hay que prepararnos para este arduo viaje a través de la “oscuridad”.

Espero que esto les ayude a encontrar su propia identidad frente a esta omnipresente tradición.

Atentamente Maestro Arturo

1 DE LA GARZA, Mercedes. Ideas nahuas y mayas sobre la muerte In : El cuerpo humano y su tratamiento mortuorio [en linea]. Mexico : Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 1997 (visitado el 21 octobre 2016). Disponible en linea: <http://books.openedition.org/cemca/2505>. ISBN : 9782821846265. DOI : 10.4000/books.cemca.2505.

2 Kondratiev, Alexei. Samhain: Season of Death and Renewal. Visitado el 21 de octubre del 2016. http://www.imbas.org/articles/samhain.html
Originally published in An Tríbhís Mhór: The IMBAS Journal of Celtic Reconstructionism, volume 2, issue 1/2, Samhain 1997/Iombolg 1998.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

error: Colegio Inlakesh