El Arte de Vestir

Silvia Rodriguez

Vivimos en una era tecnológica donde la industria suple el trabajo que las manos hacían. El ser humano se ve obligado a servir a las máquinas, muchas veces no conocemos su funcionamiento o qué fuerza las impulsa y el resultado es una vida anímica vacía y débil. Este tipo producción penetra también las artes, existe poca o nula conexión entre el sentir del alma humana y lo que hoy creamos.

El vestir se puede convertir en una arte para practicar todos los días, cómo nos presentamos al mundo muestra nuestra individualidad, ¿qué colores elegimos?, ¿qué materiales?, ¿es un impulso que viene de nuestro interior o algo impuesto por el exterior?, vale la pena reflexionar al respecto.

El vestir es una forma de explorar el sentido estético, arte que trata la armonía, el orden y la belleza. El mejor ejemplo lo encontramos en la naturaleza, una flor o un atardecer tienen una estética perfecta, sus colores y formas son bellos y armónicos entre si, al contemplarlos recibimos una sensación de satisfacción.

En la pedagogía Waldorf, los alumnos en la clase de artes manuales tienen la oportunidad de expresar con sus manos lo que siente su alma, conocen el origen de los materiales y de las herramientas que utilizan. Experimentan la forma de trasquilar borregos, lavar, cardar e hilar su lana para crear objetos y accesorios útiles para la vida. A partir de tercer grado de primaria realizan gorros, guantes, calcetines y diferentes prendas de vestir buscando siempre armonía y belleza. En los grados más altos aprenden a crear su propia ropa, es alrededor de los 13 años que los alumnos hacen una reflexión consciente del vestir. Antes de esa edad como padres y maestros podemos acompañarlos en la formación estética del vestir con nuestro ejemplo y nuestra intención.

Nuestra era además de ser tecnológica y materialista es también la era de la CONCIENCIA y así como vemos el despertar del hombre en muchas áreas de la vida, como la medicina, la alimentación y el ejercicio, también lo observamos en el vestido. La invitación es para detenernos y admirar nuestros tejidos, nuestros colores, nuestros telares, la dedicación de las manos mexicanas para crear belleza. Cuando portamos un sombrero, un cinturón, una camisa, un suéter… hecho a mano, con fibras naturales y sabemos el trabajo que tiene detrás, el cuidado y acercamiento al vestir es más profundo y nuestro sentir es agradable.

¿Cómo nos queremos vestir? Según los dictados del exterior o acorde a nuestro sentir interior y en equilibrio con el mundo que nos rodea.

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