Preparando la Navidad en el Salón de Segundo

Gabriela Rodri­guez

“El cielo viene sobre la Tierra, Dios viene a habitar el corazón de los hombres ¡Prestad atención! ¡Abridle la puerta!” (1)

Así describen Soline y Pierre Lienhard (2) el canto del primero de los cuatro Ángeles que anuncian que ya viene el Salvador y preparan la senda en el corazón de los hombres para recibirlo.

Los Ángeles que anuncian la venida del Redentor, según los Lienhard, descienden uno a uno vistiendo capas de distintos colores, primero azul, luego rojo, después blanco y finalmente amarillo.

“El Ángel visita toda la Tierra, mira en el corazón de todos los hombres para ver si encuentra en su corazón un poco de amor verdaderamente puro”(3)

Cada vez que en el salón se enciende una de las cuatro velas de la corona de Adviento, la historia del Ángel correspondiente acompaña la narración. Esto depende de cada maestro, pero los niños reciben muy bien el cuento aunque lo hayan escuchado el año anterior, pues ellos están preparando la venida en su interior.

Durante los 23 dí­as que preceden la Navidad, las historias de Adviento acompañan a la Virgen María, a los pastores, a los animales y a distintos seres humanos que buscan el bien y la verdad.

Los niños esperan ansiosamente el calendario de Adviento que puede ser elaborado desde formas muy sencillas como un listón o un estambre con cascabeles colgando, uno por cada día -del 1ro al 24 de diciembre-, hasta un elaborado dibujo con cada detalle del Nacimiento y una ventanita que se abre para relatar una historia relacionada con el dibujo o con la época.

El Adviento es un momento ideal para abrir nuestro corazón al Amor y compartir. En la escuela aprovechamos la elaboración de velas, galletas y estrellas para hacer brillar este momento. Los niños hacen galletas sin importar a qué boca vayan a dar; estrellas de papel que adornan el salón de todos y velas que podrán encender en casa acompañados de sus amigos y familiares.

En nuestro pía­s, afortunado en riquezas tanto naturales como culturales, la flor de Nochebuena acompaña los salones y la piñata cierra la celebración de la posada. Los niños participan tanto en la planeación como en la elaboración de la piñata con entusiasmo.

El dibujo del pizarrón habla de la época: la espera, la preparación de la venida del Señor.

Y, por supuesto, la parte rítmica es acompañada de villancicos que también asisten las distintas actividades.

“El último domingo antes de Navidad, es un gran Ángel el que aparece en el cielo, llevando en sus manos una gran lira. Pero para poder escucharlo hay que tener un corazón silencioso y atento.”(4)

Es innegable que el mundo en que vivimos, vive esta época de recogimiento hacia afuera, cuando toda la naturaleza grita que es momento de ir hacia adentro, a nuestro interior; por ello en la escuela los maestros revisan y deciden cuáles serán las actividades que se harán con los niños y así conservar esa semilla que debe permanecer en la tierra preparándose, esperando.

“Entonces todas las semillas que duermen en la Tierra se despiertan y la misma Tierra escucha y se estremece: el canto de los Ángeles le dice que Dios no la olvida y que algún dí­a ha de ser de nuevo un Paraí­so.” (5)

Notas 1- 5; Cuentos de Adviento y Navidad. Escuela Libre Micael. España, 1987;  págs. 19-22

Gabriela Rodrí­guez

Maestra de Quinto de Primaria, Colegio Inlakesh

Notas 1- 5; Cuentos de Adviento y Navidad. Escuela Libre Micael. España, 1987;  págs. 19-22

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